El día 29 de Julio del presente año (2013), tuve la desfortuna de tenerle que decir ADIÓS a mi mejor amigo, mi perrito; este gran personaje en mi historia, que hasta cierto punto el también se hizo protagonista de mi vida.
Mi perrito se llamaba Puppy, ayer fue la última vez que lo vi, caminar, medio correr, jadear, entre otras cosas más. Hace rato me comentaron que como tuve la frialdad de agarrarlo y abrazarlo cuando lo estaban durmiendo, mi respuesta fue "Me tenía que despedir de él abrazándolo y diciéndole que siempre fue un excelente amigo, que lo amaba y que siempre lo iba a amar, que esto lo hacía para su bien, ya que estaba sufriendo demasiado y que así ya no era vida para él".
Lo que tenía mi mejor amigo era Cardiopatía, que es una enfermedad dónde conforme él va creciendo su corazón de igual manera crece y eso es una anomalía; por esta razón, tenía que hacer su respiración más forzada a lo cual ni la sangre ni el aire que necesitaba en su cerebrito le llegaba adecuadamente; por esta razón a mi pequeño le daban convulsiones. (Las más horribles que toco vivir y espero jamás me toque verlas otra vez).
Cuando estábamos en la veterinaria, tomé la mejor decisión para los dos, pero especialmente para él, dejarlo ir; ya estaba sufriendo demasiado, tenía una mirada sumamente triste y el brillo hermoso que reflejaban sus ojos había desaparecido. Creo yo, que el con esa mirada, ya me pedía que lo dejara morir.
En estos momentos me duele que el puppys ya no esté a mi lado, saltando, ladrando, chillando, corriendo, durmiendo, jugando y todo lo que hacíamos juntos; pero bien me dijeron varias personas, él ahorita, en dónde ande está haciendo todo eso, allá arriba ya no le duele nada, ya respira bien y sigue siendo igual de inteligente como lo era aquí en la tierra.
Me reconforta saber que le di una muerte digan, lo deje que durmiera y que tuviera un eterno sueño en dónde después yo llegaré para nunca más separarme de él.
Se que ahora, tengo un perro guardián que siempre verá por mi y mi protegerá, que no dejará que nada malo me suceda, ni que nadie me haga daño y que junto con Thor, se harán compañía y jugaran todos estos años que el puppys no lo tuvo a su lado.
-Daffy-
Cuando estábamos en la veterinaria, tomé la mejor decisión para los dos, pero especialmente para él, dejarlo ir; ya estaba sufriendo demasiado, tenía una mirada sumamente triste y el brillo hermoso que reflejaban sus ojos había desaparecido. Creo yo, que el con esa mirada, ya me pedía que lo dejara morir.
En estos momentos me duele que el puppys ya no esté a mi lado, saltando, ladrando, chillando, corriendo, durmiendo, jugando y todo lo que hacíamos juntos; pero bien me dijeron varias personas, él ahorita, en dónde ande está haciendo todo eso, allá arriba ya no le duele nada, ya respira bien y sigue siendo igual de inteligente como lo era aquí en la tierra.
Me reconforta saber que le di una muerte digan, lo deje que durmiera y que tuviera un eterno sueño en dónde después yo llegaré para nunca más separarme de él.
Se que ahora, tengo un perro guardián que siempre verá por mi y mi protegerá, que no dejará que nada malo me suceda, ni que nadie me haga daño y que junto con Thor, se harán compañía y jugaran todos estos años que el puppys no lo tuvo a su lado.
-Daffy-
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