lunes, 10 de junio de 2013

Una caminata.

Ayer por la tarde-noche, me dí cuenta que hay días en los que sólo necesitas tiempo para estar tu sola(o); en el andar de mi camino, a un costado del lago me doy cuenta que siempre encontraremos a diferentes personas, de diferente nivel económico, de diferente nivel social; con esto percibo que en ciertas ocasiones mis problemas, no son los más importantes, que hay personas que tienen verdaderos problemas y a comparación de los míos, estos si tienen preguntas con respuestas y una solución rápida y lógica.
 
En camino me topo con piedras, ramas, botellas de plástico, pedazos de vidrio, entre otras cosas; el viento empieza a soplar, con cada paso este se vuelve más fuerte, pero en el momento de sentir cómo roza con mi rostro, este me da tranquilidad y paciencia, conforme voy caminando apresuro el paso, porque el cielo me asecha con su oscuridad , el cuál me indica que hay que regresar, ya que la luz del mismo me deja en mi soledad.
 
Esta soledad de la cuál poco he hablado, me doy cuenta que no sé porque hago corajes, cosas insignificantes que después se pueden recuperar, momentos y tiempos que no son perdidos, pero que en ese día no era para vivirlo juntos y así poder terminar mi camino en la entrada de la casa, regreso más tranquila, con la cabeza más relajada; pero sobre todo con mi soledad que nunca me abandona, aún cuando yo estoy acompañada.
 
-Daffy´s-



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